¿Alguien sabe lo que fueron Marsain, Ubel, Baiakoa, Aizketa, Itxisun…?. Nuestros mayores y algún interesado en el pasado de nuestro valle sabra que fueron pueblos, pueblos como los entendemos ahora, con gente, con casas, con su iglesia, con alma!. Pero ahora nada queda de ellos salvo el topónimo que nos puede indicar su ubicación aunque en muchos casos ni esto se ha conservado.

 

Especialistas en historia como Fernando Hualde amante de rescatar estos pueblos enterrados por la maleza y el olvido o Roldan Jimeno Aranguren en temática de ermitas y monasterios, me han empujado a querer saber más sobre estos términos agonizantes y desalmados desde hace varios siglos.

 

  Para ponernos en situación comentar que el Valle Ibargoiti llegó a contar con 21 espacios habitados, que a lo largo de la história se fueron muriendo. Rastreando por los estudios de profesionales hay un nombre que se repite en casi toda la documentación: Toda Jimenez o Semenones (aparece de las dos formas), dinastia siguiente a los Arista, en 1094 hace una extensa donación de varios de los territorios al monasterio de Leyre, entre ellos Elizaberria, único ejemplo que conservamos: su pequeña iglesia y su cascaron por bóveda que hasta hace poco solo se le veía asomar de la maleza que la ahogaba.

 

   Otras localidades pertenecientes primero a Salinas y luego a Leyre, eran Marsain, Ubel, Ariskano, Elezpuru y Ziroz. Todas ellas se situaban alrededor de Salinas, que teminó engullendolas como población más activa y atrayente por su economia sustentante, las saleras. Pero se me vienen muchas preguntas a la cabeza. ¿Cómo eran estos pueblos? ¿Cómo sus iglesias?. La falta de documentación no nos deja más opción que recurrir a la imaginación.

 

  Imagino unos pueblos con casas no muy grandes habitadas por gentes temerosas de Dios, y de su Señor, que bien podía ser el de señor de Equisoain. Gentes que levantaron sus pequeñas iglesias, donde por ejemplo en la de Marsain, conservada aun hacia 1684, se juntaban los vecinos de las demás localidades para tratar asuntos de tierras y comunales. O en la de San Julian de Ziroz, cuya pila bautismal debe estar conservada en el Museo Diocesano, donde se juntaban también para reuniones los vecinos de esta localidad y Erespuru. De las demás poco o nada se sabe. Ubel se cree que no llego a tener si quiera asentamiento y Ariskano solo se sabe que desaparecio poco después de 1268.

 

  Pero no solo Salinas contó con pequeños núcleos poblacionales. En las cercanias de otros pueblos de Ibargoiti se sabe que hubo alguna localidad o por lo menos algún centro religioso. Para saber un poco más sobre ellos volvemos a esta señora que donó parte de este territorio al Monasterio de Leyre en 1094. Existe documentación en la que la Toda Semenones junto con su abuela Dña Sancha Oriol donaron tanto ermitas como villas: la Villa de Zabalza, Idocin, las Iglesias de San Miguel y San Quirico de Izaga, que en la documentación nos puede dar a error porque Izaga es llamada Higa, como su hermana que cuida actualmente a los monrealeses. También como ya hemos comentado el monasterio de Elizaberria, el monasterio de Atea de Ibargoiti, que lo situa en la muga hacia la Valdorba, el monasterio de Baiakoa (este citado desde el siglo X) y las viñas de Itxisun y Artzanegui.

 

   Esto sí que fue para mi una gran sorpresa. Artzanegui? Itxisun?. Parece que fueron otros dos enclaves poblacionales, el primero situado junto a lo que se llama las saleras de Idocin este enclave tuvo su iglesia dedicada a la Santa Cruz, que como no podía ser de otra manera nada se conserva. Pero lo curioso de esto es que a finales del siglo XVIII se conservaba el topónimo Yrisarri (Villa Vieja) y parece que fue una villa un poco maldita ya que se sabe que en 1315 fue llevado preso y ajecutado Johan de Atz por acotado y banido, es decir, un bandido desterrado.

 

   De Itxisun nada se sabe ni siquiera su ubicación y si fue realmente nucleo habitado. Puede que fuese un enclave religioso, como los que parece que hubo por esta zona de Ibargoiti. Pequeños cenobios que se levantarían al tomar auge el Camino de Santiago como lugares de descanso tras pasar la penuria del puerto de Loiti, escondite de bandidos y asaltantes.

  De estas caracteristicas pudieron ser el Monasterio de Baiakoa, de ubicación y santo desconocido, o la abadia rural de Bagasarrieta en término de Celigueta y titular olvidado o San Salvador de Aizketa, que se relaciona con un monasterio situado en las cercanias de Lecaun pero que bien puede tener que ver con el Salvatore de Izco Un término que actualmente se llama así y esta en las cercanias de Lecaun, Izco y Abinzano, aunque en algún lugar se cita que este Salvatore pudo estar relacionado con un temprano desolado llamado Iduzain.

 

   Muchos nombres olvidados, mucha memoria que rescatar y ójala algún día apareciese algun resto arquitectónico. Es posible que esten enterrados, que hayamos pasado por encima, sin escuchar sus lamentos. La documentación nos la aportan los especialistas pero una mirada atenta en nuestros paseos por nuestro querido valle puede que nos desvele algún día pedacitos de estos enclaves que murieron pero que por suerte hay alguno que le devuelve ese aliento de vida para que la gente joven sepa que no solo eramos los que estamos ahora. Desde aquí muchas gracias a estos “buscavidas”.

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